La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS) retiró de la revista PNAS el estudio liderado por Mariano Barbacid sobre una terapia experimental contra el cáncer de páncreas, al determinar que los autores no declararon sus vínculos económicos con una empresa relacionada con el desarrollo del tratamiento.
El trabajo describía una combinación de tres fármacos que logró la regresión completa del tumor en modelos de ratón, incluyendo el adenocarcinoma ductal pancreático. Se trataba de un resultado preclínico que aún requería ensayos en humanos para validar su eficacia, pero que en su momento se viralizó fuertemente por redes sociales y medios de comunicación como un proyecto prometedor.
Conflicto de intereses en la investigación
La retractación se produjo por la omisión de los intereses financieros de Barbacid y sus colaboradoras en la empresa Vega Oncotargets, creada para explotar comercialmente los resultados. Según el aviso editorial, este conflicto no fue informado al momento de enviar el artículo.
De acuerdo con la revisión de la academia, el estudio utilizó compuestos vinculados al desarrollo empresarial de los propios investigadores, lo que impedía evaluar de forma independiente la posible influencia de esos intereses en los resultados.
Además, el artículo fue enviado mediante el sistema «contributed», reservado para miembros de la academia NAS (al cual Barbacid pertenece), pese a que las normas establecen que investigaciones con potencial conflicto deben tramitarse como envío directo para garantizar una evaluación más estricta.
Desarrollo experimental contra el cáncer de páncreas
La investigación reportó resultados en 45 ratones, en los que una «triple terapia» dirigida contra la proteína KRAS consiguió eliminar tumores de forma duradera. Los fármacos utilizados incluían compuestos desarrollados por distintas compañías y centros de investigación.
Como les decíamos, el hallazgo fue difundido ampliamente como una posible cura, aunque especialistas advirtieron que correspondía a una fase preliminar. El propio equipo reconoció que el paso a ensayos clínicos podría tardar al menos dos o tres años y requerir inversiones adicionales.
Por otro lado, el estudio había sido rechazado previamente por la revista Nature, antes de ser publicado en PNAS a través de un procedimiento más expedito disponible para miembros de la academia, con requisitos de revisión menos estrictos.
Tras conocerse la decisión editorial, Carmen Guerra, coautora del trabajo, reconoció que el equipo cometió un error al utilizar esa vía y no declarar los conflictos de intereses, diciendo que «metieron la pata» en el proceso de envío. También indicó que el grupo volvió a remitir el artículo incorporando la información omitida sobre sus vínculos con la empresa.
En paralelo, los investigadores mantenían participación en Vega Oncotargets junto a otros socios y avanzaban en la solicitud de patentes relacionadas con la terapia experimental, mientras el proyecto acumulaba financiación cercana a los 3,7 millones de euros procedentes de campañas de apoyo a la investigación




