El consumo de alcohol se asocia con un mayor riesgo de desarrollar varios tipos de cáncer, incluso cuando la ingesta es inferior a una bebida al día, según una de las revisiones más amplias realizadas hasta ahora sobre los efectos del alcohol en la salud.
Este nuevo análisis, elaborado por investigadores del Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington y publicado en Nature Health, concluyó que no existe un nivel de consumo libre de riesgo para el cáncer, aunque los efectos observados varían según la enfermedad analizada.
La investigación reevaluó la evidencia disponible sobre 20 resultados de salud distintos mediante el análisis de 843 estudios de cohorte y de casos y controles publicados hasta 2023. Los autores examinaron la relación entre distintos niveles de consumo y enfermedades oncológicas, cardiovasculares, metabólicas, hepáticas y neurológicas, utilizando un modelo diseñado para ofrecer estimaciones conservadoras del riesgo.
Relación entre el alcohol y el riesgo de cáncer
Los investigadores encontraron que el alcohol se asocia con un aumento del riesgo en los diez tipos de cáncer incluidos en el análisis. Además, detectaron que incluso los consumos inferiores a 10 gramos de alcohol puro al día (menos de una bebida estándar) se relacionaron con una mayor probabilidad de desarrollar cáncer de faringe, colorrectal, esófago, mama, hígado, páncreas y próstata.
También se identificó diferencias en la solidez de la evidencia según cada enfermedad. El vínculo más fuerte apareció en los cánceres de faringe distintos del nasofaríngeo, donde el análisis estimó un incremento del riesgo de al menos un 105 % en niveles promedio de consumo. En los cánceres de laringe, colorrectal y de labios y cavidad oral, la evidencia apuntó a aumentos de riesgo de entre un 22 % y el 49 %.
Los autores observaron además asociaciones entre el consumo de alcohol y otras enfermedades graves. El riesgo de cirrosis y otras enfermedades hepáticas crónicas mostró un incremento de al menos el 40 %, mientras que la pancreatitis presentó un aumento estimado de al menos un 22 %.
También se incluyó a los cánceres de mama, hígado, páncreas, esófago y próstata, donde la evidencia fue menos contundente que en otros tumores, pero mantuvo una misma tendencia: el riesgo aumentó progresivamente a medida que crecía el consumo de alcohol.
Según los investigadores, los cánceres asociados al alcohol que fueron analizados en el estudio representaron el 5,6 % de las muertes registradas en el mundo durante 2021, lo que refleja la relevancia de estas enfermedades en la carga global de mortalidad.
Un panorama más complejo para otras enfermedades
Los resultados fueron menos uniformes cuando los investigadores evaluaron enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurológicas. En varios de esos casos, el análisis encontró relaciones no lineales, con niveles bajos o moderados de consumo asociados a un menor riesgo observado en comparación con la abstinencia, mientras que los niveles más altos se vincularon con un aumento del riesgo.
Entre las condiciones que mostraron reducciones modestas de riesgo en consumos bajos o moderados figuraron la diabetes tipo 2 y la enfermedad de Alzheimer junto con otras demencias. Para algunas enfermedades cardiovasculares, como la cardiopatía isquémica y ciertos tipos de accidente cerebrovascular, los resultados fueron más inconsistentes y perdieron fuerza al considerar las diferencias entre estudios.
Los investigadores enfatizaron que estos hallazgos no deben interpretarse como una recomendación para consumir alcohol por posibles beneficios para la salud. Según explicaron, la evidencia favorable observada en algunas enfermedades proviene de estudios observacionales y resulta menos consistente que la encontrada para los riesgos asociados al cáncer.
El análisis también revisó las recomendaciones de consumo vigentes en distintos países. Los autores señalaron que los límites considerados de bajo riesgo varían ampliamente entre las distintas guías nacionales e internacionales y destacaron que no encontraron diferencias sistemáticas entre hombres y mujeres que justificaran umbrales específicos por sexo.
A juicio del equipo investigador, las futuras recomendaciones sobre consumo de alcohol deberían considerar el conjunto completo de la evidencia disponible, desalentar los episodios de consumo excesivo y comunicar con mayor claridad que incluso los niveles bajos o moderados de ingesta están asociados con un mayor riesgo para varias enfermedades, especialmente distintos tipos de cáncer.









