Un experimento del MIT Media Lab comprobó que ver fotos editadas con inteligencia artificial implanta recuerdos falsos en las personas y aumenta su seguridad al defender esa información equivocada.
La investigadora Pattie Maes evaluó a 200 personas con 24 fotos comunes, como matrimonios o calles. Luego les mostró versiones alteradas por algoritmos que cambiaban expresiones faciales, sumaban militares o añadían señales de cambio climático.
Tras aplicar una prueba de memoria, el grupo expuesto a las imágenes manipuladas registró una mayor cantidad de recuerdos falsos y mostró más confianza al responder de forma incorrecta.

La creación de recuerdos ficticios en otras áreas
Otras investigaciones presentadas en una conferencia en Malmö, Suecia, respaldan este problema. Un estudio mostró que interrogar a testigos con un chatbot generativo provocó el triple de errores en personas que vieron el video de un delito.
En pruebas separadas, casi la mitad de los participantes aseguró recordar películas que nunca existieron, como una adaptación de «The Matrix» con Will Smith. En otros casos, el uso de videos artificiales convenció a distintos grupos de recordar escándalos políticos ficticios.
Pérdida de habilidades y supervisión humana
Delegar tareas a las máquinas también provoca una caída en las capacidades cognitivas. En 2025, la revista The Lancet Gastroenterology & Hepatology explicó que, tras usar IA de forma rutinaria, la capacidad de 19 médicos para detectar crecimientos precancerosos por su cuenta bajó un 20 % en la revisión de 1.500 colonoscopias.
Un estudio con 54 personas que escribieron ensayos arrojó datos similares. Quienes usaron ChatGPT mostraron la actividad cerebral más débil durante el proceso y tuvieron mayores problemas para recordar sus propias palabras tras terminar la redacción.
Mattea Sim, investigadora de la Universidad de Georgetown, comprobó además que la estrategia de mantener a un humano revisando el trabajo de la máquina falla cuando el sistema entrega datos incorrectos.
Sim mostró a 331 personas el video de un auto atropellando a un peatón y luego entregó un resumen del accidente. Entre quienes leyeron un texto exacto, el 84 % identificó bien una señal de tránsito. En contraste, solo el 45 % de quienes recibieron una versión engañosa logró identificar la señal correcta. Informar a los usuarios que el documento provenía de una IA no evitó que adoptaran la historia falsa.









