Un equipo de arqueólogos de la Universidad Bilecik Şeyh Edebali, y dirigidos por el profesor Erkan Fidan, encontraron en el oeste de Turquía un ladrillo de adobe de 4.000 años de antigüedad con la huella de la pata de un perro.
El ministro de Cultura y Turismo turco, Mehmet Nuri Ersoy, publicó fotos de la pieza recuperada en el yacimiento de Tavşanlı Höyük, en la provincia de Kütahya, un hallazgo que confirma que estos animales formaban parte de la vida diaria y convivían con las personas dentro de los poblados de la Edad del Bronce.
El bloque con esta tierna patita es parte de la pared de una casa que se derrumbó durante un incendio hace cuatro milenios. Fidan, quien dirige las excavaciones en el lugar desde 2021, explicó que el perro pisó el barro fresco mientras el ladrillo se secaba en un molde, antes de que los constructores lo usaran para levantar el muro de la vivienda.
La pieza encontrada coincide con otros registros antiguos donde distintos animales pisaron materiales blandos por accidente. Por ejemplo, en una cueva del noroeste de Italia existen huellas de perro aún más antiguas marcadas directamente sobre pisadas humanas, mientras que de la época del Imperio romano se conservan tejas de hace 2.000 años pisadas cuando estaban húmedas, además de un manuscrito medieval con marcas de patas de gato descubierto en 2013.
El origen del perro doméstico en Anatolia
Más allá de este ladrillo de la Edad del Bronce, la presencia canina en Turquía tiene registros miles de años anteriores. Un estudio publicado este año en la revista Nature identificó en Pınarbaşı, en Anatolia central, algunos de los perros domésticos confirmados genéticamente más antiguos del mundo, cuyos restos tienen unos 15.800 años y corresponden a cachorros enterrados a propósito en depósitos rituales.
Esa misma investigación documentó que en el asentamiento neolítico temprano de Boncuklu los habitantes enterraban a los perros junto a las personas. Según el estudio, esta costumbre demuestra que las comunidades locales ya los trataban como compañeros y no solo como animales de trabajo para cazar o vigilar.
Ebubekir Karakoca, Levent Uncu y el propio Erkan Fidan publicaron este año los detalles de la excavación en la revista Coğrafya Dergisi (Journal of Geography). El reporte habla que Tavşanlı Höyük ocupa 45 hectáreas junto al arroyo Orhaneli y acumula al menos 20 capas de ocupación distintas entre los años 6000 y 950 a. C., lo que lo ubica entre los asentamientos más antiguos del oeste de Anatolia.









