El pasado 30 de septiembre falleció a los 90 años Margaret Hamilton, la científica informática que dirigió los equipos encargados del software de vuelo del programa Apollo de la NASA. Su trabajo fue clave para que el Apollo 11 completara el alunizaje en julio de 1969, después de que el computador a bordo detectara una sobrecarga minutos antes de que los astronautas llegaran a la superficie lunar.
El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), donde Hamilton trabajó durante más de 15 años, confirmó su deceso. Además de su participación en el programa espacial, Hamilton impulsó el reconocimiento de la ingeniería de software como una disciplina propia y fundó dos empresas dedicadas al desarrollo de sistemas informáticos.
La programación defensiva de Margaret Hamilton
El 20 de julio de 1969, cuando el módulo lunar Eagle se preparaba para aterrizar, el computador de a bordo emitió una alarma 1202. El sistema estaba sobrecargado debido a un problema relacionado con un interruptor de hardware y existía el riesgo de que no pudiera ejecutar correctamente las operaciones necesarias para completar la maniobra.
El software desarrollado por Hamilton y su equipo podía responder a ese tipo de situaciones. El programa interrumpió tareas secundarias y priorizó las operaciones esenciales para el alunizaje, lo que permitió que la misión continuara. Neil Armstrong y Buzz Aldrin descendieron a la superficie lunar y se convirtieron en los primeros seres humanos en caminar sobre ella.
La prevención de errores también fue una preocupación durante el desarrollo del programa. Antes de la misión Apollo 8, la hija de Hamilton, Lauren, activó por accidente un programa de preparación para el lanzamiento mientras utilizaba un simulador del módulo de mando durante un vuelo simulado. El programa provocó que el simulador se bloqueara.
Hamilton propuso incorporar cambios al software para impedir que ese error ocurriera durante una misión real, pero su propuesta fue rechazada porque se consideró que los astronautas, debido a su entrenamiento, no cometerían esa equivocación.
Sin embargo, durante la misión Apollo 8, en 1968, el astronauta Jim Lovell activó accidentalmente el mismo programa mientras la nave estaba en vuelo. Los datos de navegación desaparecieron y Hamilton y su equipo tuvieron que resolver el problema. Después del incidente, las modificaciones que ella había propuesto se incorporaron al software.
Estos episodios reflejaron el enfoque de programación defensiva que Hamilton promovía: anticipar posibles errores y preparar los sistemas para detectarlos y recuperarse sin comprometer las operaciones esenciales.
En 2016, el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le entregó la Medalla Presidencial de la Libertad por sus contribuciones a la ciencia y la exploración espacial. Durante la ceremonia, recordó el papel de Hamilton en el éxito de las misiones Apollo.
Del MIT a sus propias empresas de software
Hamilton nació en 1936 en Paoli, Indiana. Comenzó a estudiar matemáticas en la Universidad de Michigan en 1955 y después se trasladó a Earlham College, donde obtuvo una licenciatura en matemáticas en 1958, con una especialización secundaria en filosofía.
En 1959 se mudó a Boston con su marido y consiguió un puesto temporal en el departamento de meteorología del MIT. Allí trabajó con el profesor Edward N. Lorenz en programas para predecir el tiempo, su primera experiencia en programación informática.
En 1961 se incorporó al Laboratorio Lincoln del MIT, donde escribió software para el sistema de defensa aérea SAGE, utilizado por la Fuerza Aérea estadounidense para detectar posibles aeronaves enemigas. Durante ese período comenzó a interesarse por la fiabilidad de los programas informáticos.
Su llegada al programa Apollo ocurrió en 1965, cuando el laboratorio de instrumentación del MIT buscaba programadores para desarrollar el software de vuelo de las misiones lunares. Hamilton fue la primera programadora contratada para el proyecto y la primera mujer en incorporarse al equipo.
Con el tiempo, asumió la dirección de los equipos responsables del software de vuelo de los módulos de mando y servicio y del módulo lunar. En 1968, más de 400 personas trabajaban en el desarrollo del software del programa Apollo.
Hamilton también defendió que la programación recibiera el mismo reconocimiento profesional que otras ramas de la ingeniería. Comenzó a utilizar el término ingeniería de software para distinguir el desarrollo de programas del diseño de hardware, aunque sus colegas inicialmente recibieron la expresión con escepticismo.
Tras dejar el MIT a mediados de la década de 1970, fundó Higher Order Software en 1976. Diez años después creó Hamilton Technologies, una empresa dedicada a desarrollar herramientas y métodos para diseñar sistemas informáticos con énfasis en la prevención de errores.
Entre los reconocimientos que recibió durante su carrera figuran el premio NASA Exceptional Space Act en 2003, el galardón del Computer History Museum en 2017 y su incorporación al National Aviation Hall of Fame en 2022.









