La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, escribió por su cuenta y sin un equipo técnico de su cartera la indicación sustitutiva para la ley de inteligencia artificial. El documento presentó fallas legales y tributarias que obligaron a la Segpres y a Hacienda a frenar su avance, abriendo un nuevo frente para la secretaria de Estado en el gabinete.
Cuando el texto llegó a la Secretaría General de la Presidencia, los asesores detectaron múltiples errores de técnica legislativa. En ese momento quedó en evidencia que los propios profesionales del Ministerio de Ciencia desconocían el borrador que escribió la ministra, por lo que no pudieron responder las dudas técnicas del resto del Gobierno.
El ministro de la Segpres, José García Ruminot, y asesores del Segundo Piso (entre ellos Sebastián Torrealba) tuvieron que armar una mesa de revisión para corregir el documento. En paralelo, el Ministerio de Hacienda rechazó un artículo que daba una depreciación acelerada del 100 % a las empresas tecnológicas, debido al costo que tendría para la recaudación fiscal.
La intervención de La Moneda en la gestión de Lincolao
El tropiezo con la ley de inteligencia artificial se suma a la ruptura entre la ministra y la subsecretaria Carolina Rossi, marcada por acusaciones mutuas, desconfianza y despidos de funcionarios. Para contener la crisis, el Gobierno nombró a Carolina Calvo como nueva jefa de gabinete de la subsecretaria, quien había quedado sin asesores directos.
Calvo, exasesora en los gobiernos de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, llegó al ministerio para actuar como puente entre ambas autoridades y ordenar el trabajo diario. Pese a que el Ejecutivo les exigió arreglar sus diferencias, la Lincolao y Rossi siguen sin trabajar juntas, por lo que en La Moneda advirtieron que evaluarán un cambio en el gabinete si la relación interna no mejora pronto.
Cambios al proyecto y críticas en el Congreso
En lo legislativo, el texto de la ministra cambia el enfoque del proyecto original ingresado en abril de 2023. Mientras la primera propuesta regulaba la inteligencia artificial según niveles de riesgo, el nuevo borrador reemplaza esas exigencias por certificaciones voluntarias y espacios de prueba conocidos como ‘sandboxes’.
Las trabas en el Ejecutivo provocaron críticas de parlamentarios como la senadora Daniella Cicardini, quien pidió aclarar si el Segundo Piso frena al ministerio, y del senador Ricardo Celis, quien apuntó a una mala asesoría legislativa oficial. Desde el Ministerio de Ciencia aseguraron que trabajan con los sectores involucrados y que entregarán las correcciones a tiempo para cumplir con el plazo fijado por el Senado, que vence el próximo 4 de diciembre.









