El jugador chileno Roberto «erde» Lobos, de 18 años, se coronó campeón mundial de Valorant junto al equipo brasileño LOUD en Shanghái. El competidor nacional logró el título tras derrotar a los europeos de Team Vitality y dedicó el triunfo a su mamá, quien falleció dos días antes de su debut en el certamen.
La final se disputó ayer domingo en el Mercedes-Benz Arena y terminó con un marcador de 3-1 a favor de la escuadra sudamericana. LOUD ganó en los mapas de Summit, Sunset y Haven, mientras que los europeos descontaron en Lotus. Con este resultado, el equipo sumó su segundo trofeo mundial tras el campeonato conseguido en Estambul en 2022.
Lobos, quien dirige las estrategias de su equipo en cada partida, recibió el premio al jugador más valioso del torneo (MVP) y se convirtió en el competidor más joven en obtener esta distinción en la historia de la competencia.
Trayectoria profesional en Valorant
El jugador comenzó a competir en la academia del club Leviatán en 2022, a los 14 años. Tras ganar el torneo regional en 2025, LOUD lo fichó para la presente temporada. Eso sí, tuvo que esperar a cumplir 18 años en febrero para ingresar oficialmente a la alineación titular.
Durante el certamen en China, el chileno jugó junto a los brasileños Lucca Travaioli y Enzo Zimiani, el portugués David Cruz y el colombiano Sebastián Castro. Por su desempeño como líder táctico del grupo, los seguidores de la organización comenzaron a llamarlo «el niño de la profecía».
El mensaje desde el escenario
Pese a la muerte de su madre poco antes del primer enfrentamiento contra EDward Gaming en la fase de grupos, el chileno decidió quedarse en el país asiático y jugar todos los partidos del calendario.
Tras levantar la copa, Lobos explicó frente al público el motivo que lo llevó a continuar en la competencia: «quiero dedicar este triunfo a mi mamá. No podía creerlo, porque pensé que ella estaba sobrellevando bastante bien esta enfermedad. Pero sí, le dedico este torneo a ella, solo juego por ella y eso es todo», declaró emocionado el jugador.









