Sin duda que el esperado «Marvel’s Wolverine» consiguió transmitir la brutalidad de Logan con combates sangrientos, buenas animaciones y ejecuciones que aprovechan sus garras de adamantium. Lamentablemente, la aventura de Insomniac Games pierde fuerza cuando sus enfrentamientos empiezan a repetirse sin suficientes cambios en las mecánicas. Y si bien la historia y sus personajes aportan momentos interesantes, no siempre consiguen compensar las limitaciones de una jugabilidad que muestra sus cartas demasiado pronto.
El actor australiano, Liam McIntyre, destaca como Logan. Un personaje que combina su habitual violencia con una faceta más vulnerable. Su relación con Jean Grey, la rivalidad con Dientes de Sable y la persecución de los mutantes aportan profundidad a la historia, aunque algunos conflictos reciben menos desarrollo del necesario.
Un combate que pierde fuerza con las horas
Controlar a Wolverine resulta satisfactorio al principio. Los ataques con las garras, las paradas y las ejecuciones transmiten la fuerza del personaje, mientras que el medidor de furia permite desatar ataques especialmente destructivos. El problema es que las nuevas habilidades no cambian demasiado la forma de combatir.
La mayoría de los enfrentamientos se resuelve con ataques directos, esquivas y paradas. Aunque aparecen nuevos enemigos y algunos obligan a priorizar objetivos, las peleas terminan siguiendo patrones similares. Los jefes tampoco escapan del todo a esta fórmula: algunos ofrecen encuentros espectaculares, pero otros dependen de mecánicas previsibles o se prolongan más de lo necesario.
La estructura lineal agrava el problema. Los niveles alternan pasillos, obstáculos sencillos y arenas de combate que rara vez ofrecen alternativas para aprovechar el entorno. Tokio y Madripoor destacan visualmente, pero sus calles tienen zonas inaccesibles que limitan la exploración.
Las actividades secundarias tampoco aportan demasiada variedad. Los coleccionables, las pruebas de movimiento y los desafíos contra oleadas de enemigos permiten desbloquear mejoras y descubrir recuerdos de Logan, aunque varias de estas tareas reutilizan mecánicas de la campaña.
El juego dura aproximadamente 15 horas, una extensión que evita prolongar demasiado una fórmula que pierde atractivo con el tiempo. Aun así, la duración no soluciona el problema central: el combate necesita más variedad para mantener el interés hasta el final.
Wolverine tiene una historia irregular
La trama sigue a Logan mientras investiga una conspiración relacionada con la persecución de los mutantes. Bolivar Trask ocupa un lugar central en el conflicto, que también involucra a personajes como Mystique, Dientes de Sable y Jean Grey.
La historia funciona mejor cuando explora las relaciones de Logan y la discriminación contra los mutantes. El juego muestra cómo son perseguidos y tratados como una amenaza, recuperando uno de los temas centrales de los X-Men sin limitarse a presentar un enfrentamiento entre héroes y villanos.
McIntyre destaca al interpretar a un Logan que no se queda solo con su faceta violenta. Sus interacciones con otros personajes revelan a alguien capaz de mostrar empatía y vulnerabilidad. La relación con Jean Grey aporta algunos de los momentos más emotivos, aunque la conexión entre ambos no siempre resulta convincente.
El principal problema narrativo es que la historia intenta abarcar demasiados conflictos y no desarrolla todos con la misma profundidad. Los problemas personales de Logan, sus recuerdos y la persecución de los mutantes compiten por el protagonismo, mientras algunas revelaciones parecen más interesadas en preparar futuras entregas que en resolver los acontecimientos de esta aventura.

La forma de contar la historia tampoco ayuda. Muchas escenas importantes ocurren en secuencias cinematográficas, mientras que el jugador pasa buena parte de los momentos intermedios caminando por escenarios, inspeccionando objetos y conversando con otros personajes. Incluso algunos acertijos se resuelven prácticamente solos.
Eso sí, en cuanto a lo visual, todo está a la altura de otras producciones de Insomniac. Las animaciones transmiten tanto la violencia de Logan como sus momentos más vulnerables, y los escenarios presentan un buen nivel de detalle. Sin embargo, la calidad técnica no compensa las limitaciones del combate ni la escasa interacción durante las secciones narrativas.







