PlayStation abrió una discusión (y casi pelea) entre jugadores y coleccionistas de discos físicos por el avance del formato digital y las condiciones de acceso a los videojuegos. Un tema especial e idóneo para comenzar la temporada 2026 (tercera) de Los Resistidos, pódcast realizado por SuperGeek, OhMyGeek! y TecnoClips, donde la conversación se concentró en qué ocurre cuando un juego depende de una tienda, una licencia o servicios en línea.
Uno de los principales cuestionamientos apuntó a la diferencia entre comprar un juego para conservarlo y adquirir una licencia cuyo acceso depende de la plataforma. Se planteó que un juego digital puede dejar de estar disponible, mientras una copia física permite mantener el acceso al contenido sin depender de la tienda o Internet.
Discos físicos, precios y preservación
El precio también apareció como parte de la discusión. Según lo planteado por Los Resistidos, los juegos digitales originalmente se asociaban a menores costos por eliminar distribución y materiales, pero actualmente pueden tener el mismo precio que las ediciones físicas e incluso resultar más caros.
Además, te contamos de tres demandas contra Sony, ubicadas en México, Países Bajos y Reino Unido. Sobre el caso neerlandés se afirmó que una organización acusa que las copias digitales cuestan un 47 % más que las físicas. También se mencionó la participación de Stop Killing Games, organización vinculada a la preservación de videojuegos.
Y esa misma preservación fue otro de los puntos tratados. Se habló de usuarios que buscan conservar juegos mediante copias de discos y de iniciativas orientadas a liberar consolas para ejecutar software no contemplado originalmente por el fabricante.
Nuestros Resistidos plantearon una diferencia relevante entre tener el juego y mantener sus servicios asociados. Un título puede seguir instalado o descargarse nuevamente desde una biblioteca digital, pero perder funciones cuando sus servidores dejan de operar. En ese escenario, una copia física tampoco garantiza por sí sola que sobrevivan las funciones en línea.
El capítulo termina abordando la dependencia de Internet y almacenamiento en la nube como parte del cambio hacia un modelo cada vez más digital.







