El Vaticano presentó a Magnifica Humanitas, la primera encíclica del Papa León XIV. Un documento dedicado a reflexionar sobre la dignidad humana frente al avance de la inteligencia artificial, el poder tecnológico y las transformaciones sociales derivadas de la digitalización. En el texto, el Papa pidió regulaciones estrictas para la IA, cuestionó el desarrollo de sistemas militares automatizados y advirtió sobre el riesgo de construir un modelo tecnológico que reduzca a las personas a instrumentos de eficiencia y control.
La encíclica, publicada por el Vaticano el 15 de mayo y presentada oficialmente este lunes, planteó que la discusión sobre inteligencia artificial no puede limitarse a aspectos técnicos o regulatorios. León XIV dice que el debate involucra preguntas sobre el futuro de la humanidad, la democracia, el trabajo, la justicia social y la concentración de poder en actores privados. Además, en el documento afirmó que las nuevas tecnologías «no son neutrales», porque reflejan las prioridades, intereses y decisiones de quienes las diseñan y controlan.
El Papa advierte de una «nueva Babel» tecnológica
En la introducción de la encíclica, que puedes leer en la web del Vaticano, León XIV utilizó las imágenes bíblicas de la Torre de Babel y la reconstrucción de Jerusalén para describir dos posibles caminos frente al desarrollo tecnológico. Según escribió, la humanidad enfrenta hoy una decisión entre construir sistemas guiados por el poder y la homogeneización, o impulsar tecnologías orientadas al bien común y la convivencia.
El Papa alertó sobre lo que llamó el «síndrome de Babel», definiéndolo como la combinación entre idolatría del lucro, concentración de poder y reducción de las personas a datos o rendimientos. «La primera elección no es entre un ‘sí’ o un ‘no’ a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén», escribió en la encíclica.
El documento también indica que la inteligencia artificial puede ofrecer avances importantes en áreas como salud, educación y comunicación, pero advierte que también puede profundizar desigualdades, consolidar mecanismos de vigilancia y aumentar formas de exclusión social. León XIV dice que el desarrollo tecnológico actual ocurre en un escenario distinto al de otras revoluciones industriales, porque el poder ya no está concentrado principalmente en los Estados, sino en empresas privadas con capacidad global.
La encíclica también cuestionó la idea de que la tecnología pueda resolver por sí sola los problemas humanos. En uno de los pasajes centrales, el Papa criticó corrientes como el transhumanismo y el posthumanismo, al considerar que promueven una visión donde las limitaciones humanas aparecen como errores que deben eliminarse mediante tecnología.
Guerra, trabajo y regulación de la inteligencia artificial
Aunque sin duda, uno de los focos más duros del documento estuvo en el uso militar de la inteligencia artificial. El Vaticano sostuvo que resulta inadmisible delegar decisiones letales irreversibles a sistemas automatizados y cuestionó el desarrollo de métodos de guerra remota cada vez más sofisticados.
La encíclica afirma que la tecnología está acelerando una «normalización de la guerra» y planteó que las capacidades actuales obligan a revisar categorías tradicionales de la doctrina católica sobre conflictos armados. León XIV calificó la teoría de la «guerra justa» como insuficiente frente a los escenarios tecnológicos contemporáneos.
El texto también dedicó varios puntos a la automatización del trabajo. León XIV defendió la idea de que el empleo no puede evaluarse únicamente bajo criterios de productividad o eficiencia y sostuvo que la dignidad humana debe prevalecer sobre las lógicas económicas. La encíclica habla sobre precarización laboral, desempleo tecnológico y nuevas formas de dependencia derivadas de plataformas digitales y sistemas automatizados.









