El «Honor Magic 8 Pro» mezcla las capacidades de una pantalla OLED de 6,71 pulgadas, el procesador Snapdragon 8 Elite Gen 5, una batería de 7.100 mAh y un sistema de cámaras que tiene como principal protagonista un teleobjetivo de 200 MP. Y después de probarlo, queda claro que el hardware está a la altura de un verdadero teléfono de gama alta, mientras que la experiencia de software todavía tiene aspectos que Honor debe seguir puliendo.
El cambio de diseño respecto de generaciones anteriores también se nota. La curvatura de los bordes es menos agresiva y eso hace que el teléfono se sienta más firme en la mano y, al mismo tiempo, tenga una apariencia más sobria. La versión que probamos fue Sunrise Gold, un acabado que no busca llamar la atención con un dorado intenso: resulta más discreto y elegante, especialmente combinado con el frontal negro.
Y un dato no menor, Sunrise Gold únicamente lo comercializa Claro en nuestro país y creo que ni la operadora, o la propia Honor, supieron sacarle provecho para vanagloriarse de esa exclusiva.

Diseño, pantalla y rendimiento del Honor Magic 8 Pro
El teléfono tiene unas dimensiones de 161,15 × 75 × 8,32 mm y pesa aproximadamente 219 gramos. El marco metálico y la construcción transmiten una sensación acorde con su categoría. Nosotros preferimos utilizarlo sin funda, acompañado únicamente por un protector de pantalla, porque el acabado Sunrise Gold funciona bien por sí solo.
La resistencia también está cubierta con certificaciones IP68, IP69 e IP69K. Eso entrega protección frente al agua y el polvo, aunque, como ocurre con este tipo de certificaciones, no significa que esa protección sea permanente ni que el equipo sea inmune al desgaste.

Por el frente hay una cámara de 50 MP acompañada de un sensor de profundidad 3D. El recorte tipo píldora es más grande que el de otros teléfonos, pero tiene una utilidad concreta: permite usar desbloqueo facial 3D, además del lector de huellas. Es una solución que prioriza la seguridad biométrica aunque ocupe más espacio en pantalla.
La pantalla OLED de 6,71 pulgadas es uno de los puntos fuertes del equipo. Tiene una resolución de 1256 × 2808 píxeles, soporte para HDR y un brillo máximo HDR de hasta 6.000 nits. La tasa de refresco adaptativa funciona bien y permite reducirla cuando no se necesita una mayor fluidez, algo que también contribuye al consumo energético.

En el uso cotidiano no tenemos reparos con el panel. Se ve muy bien, responde con fluidez y resulta cómodo tanto para consumir contenido como para jugar. El sistema de audio acompaña correctamente: los altavoces estéreo ofrecen buen volumen, voces claras y una presencia de graves que está por encima de lo que solemos encontrar en teléfonos de este formato.
El rendimiento tampoco deja espacio para quejas. El Snapdragon 8 Elite Gen 5, junto con configuraciones de hasta 16 GB de RAM y 1 TB de almacenamiento, entrega la potencia necesaria para aplicaciones exigentes, multitarea y juegos. En nuestro uso, el teléfono se mostró rápido y responsivo, sin problemas de rendimiento que afectaran la experiencia. Aunque claro, si eres extremadamente exigente con cargas sostenidas vas a tener un aumento de la temperatura y cierta caída del rendimiento. Aunque nada fuera de lo normal a lo que pasa con otros equipos.
MagicOS 10, basado en Android 16, es probablemente el apartado donde más margen de mejora encontramos. Honor avanzó bastante respecto de las versiones anteriores y ahora ofrece más herramientas, opciones de personalización y funciones integradas, pero todavía le falta pulido en las interacciones cotidianas. Para nosotros, Samsung mantiene una ventaja clara con One UI en consistencia, apariencia, herramientas de automatización y facilidad de uso.
La inteligencia artificial, en cambio, es una de las áreas donde Honor tiene una propuesta especialmente interesante. Hay herramientas para editar fotografías, eliminar objetos, ampliar imágenes, modificar colores y generar o reconstruir elementos. También existen funciones como traducción, transcripción y otras herramientas integradas en el sistema.
Lo más interesante es que varias de estas funciones no quedan escondidas como demostraciones de tecnología. Se pueden utilizar directamente desde las aplicaciones de fotografía y edición, y ahí es donde se nota el esfuerzo de Honor por incorporar IA generativa en tareas multimedia que tienen una utilidad concreta.
Cámaras, batería y carga rápida
El sistema trasero está compuesto por una cámara principal de 50 MP, un ultra gran angular de 50 MP y un teleobjetivo ultra nocturno de 200 MP con zoom óptico de 3,7x y estabilización óptica. El teleobjetivo es el elemento más distintivo del conjunto y también uno de los que mejor resultado entrega.
La cámara principal produce fotografías con buen nivel de detalle, rango dinámico amplio y colores vivos. En condiciones nocturnas también mantiene un buen desempeño, aunque el procesamiento mediante IA no siempre entrega una mejora evidente y, en determinados escenarios, puede generar ‘cosas’ o texturas que simplemente no estaban presentes originalmente.
El teleobjetivo de 200 MP es el protagonista. Su zoom óptico de 3,7x permite acercarse a los sujetos manteniendo un buen nivel de detalle y también funciona bien cuando se combina con ampliaciones digitales moderadas. A medida que se fuerza el zoom, el procesamiento puede generar texturas artificiales, por lo que el resultado depende bastante del nivel de ampliación utilizado.
El ultra gran angular cumple, pero queda por debajo de las otras dos cámaras. En fotografías y especialmente en video puede aparecer una pérdida de nitidez más evidente. Los registros de video llegan hasta 4K a 120 fps con las cámaras traseras compatibles, aunque la calidad de video no alcanza el mismo nivel que las fotografías, particularmente en detalle y en algunas situaciones de poca luz.
En nuestra experiencia también encontramos un problema más concreto en la aplicación de cámara. En algunas ocasiones, especialmente al utilizar el zoom digital, lo que mostraba el visor no coincidía exactamente con la fotografía capturada. Una actualización corrigió parte del comportamiento, pero mientras persistió el problema, la solución más efectiva fue cerrar y volver a abrir la aplicación.

La batería es, probablemente, el aspecto que más nos sorprendió del teléfono. Los 7.100 mAh de capacidad permiten llegar prácticamente a dos días con un uso normal y el consumo se mantiene bien incluso cuando aumentamos la exigencia con juegos. El manejo energético es uno de los grandes aciertos del equipo y de Honor en general.
La carga también está a la altura de la categoría. El Magic 8 Pro admite 100 W por cable y 100 W de forma inalámbrica, aunque para aprovechar la velocidad máxima de carga inalámbrica se necesita el cargador correspondiente, que se vende por separado.
En cuanto a conectividad, lo último: teléfono incluye compatibilidad con redes 5G, Wi-Fi 7, Bluetooth 6.0, NFC, infrarrojo y USB-C 3.2 Gen 1. En almacenamiento, las opciones disponibles son 12 GB de RAM con 512 GB y 16 GB de RAM con 1 TB.
En la caja se incluye el cargador Honor SuperCharge de 100 W que es particularmente grande y con salida USB-A (hembra) a USB-C (macho), además del cable, funda protectora de TPU transparente, protector de pantalla (adherida de fábrica) y los accesorios habituales.









