La lluvia de Líridas alcanza su punto máximo de observación en Chile entre la noche del 21 y la madrugada del 22 de abril de 2026, un fenómeno astronómico anual que permite ver meteoros a simple vista y que se extenderá hasta fin de mes. El evento, originado por restos del cometa C/1861 Thatcher, concentra su mayor actividad durante la madrugada, cuando las condiciones de oscuridad favorecen la visibilidad.
Este fenómeno ocurre cada año entre el 14 y el 30 de abril, cuando la Tierra atraviesa una zona de escombros cometarios que al ingresar a la atmósfera se desintegran y generan destellos luminosos. De acuerdo con estimaciones, durante su peak pueden observarse hasta 18 meteoros por hora, dependiendo de las condiciones del cielo.
¿Cuándo y cómo observar la lluvia de Líridas 2026?
Como les decíamos, el periodo de mayor actividad se concentra entre la noche del 21 y la madrugada del 22, aunque algunas referencias sitúan el máximo entre el 22 y 23 de abril. Según información de la NASA, el mejor momento para observar el fenómeno comienza alrededor de las 22:00 horas y se extiende durante toda la noche, con mejores resultados antes del amanecer.
Especialistas indican que no se requieren instrumentos ópticos para su observación. La astrónoma Andrea Mejías, de la Universidad de Chile, explicó que el fenómeno puede apreciarse a simple vista y recomendó priorizar la madrugada, especialmente después de las 2:30 horas, cuando el cielo presenta mayor oscuridad.
Para mejorar la experiencia, se recomienda elegir lugares alejados de la contaminación lumínica, evitar pantallas brillantes y permitir que la vista se adapte a la oscuridad durante al menos 15 a 30 minutos. También se aconseja mirar hacia sectores amplios del cielo, en lugar de fijar la vista en un solo punto.
Origen de las Líridas
La lluvia de Líridas se produce por fragmentos dejados por el cometa Thatcher, los cuales ingresan a gran velocidad a la atmósfera terrestre y generan trazos luminosos. Este evento es considerado uno de los más antiguos registrados, con observaciones que datan de más de 2.500 años.
El nombre proviene de la constelación de Lira, ya que desde la Tierra los meteoros parecen originarse cerca de la estrella Vega, uno de los puntos más brillantes del cielo nocturno. Sin embargo, se trata de un efecto visual asociado a la perspectiva.
Entre sus características, esta lluvia puede generar bólidos, meteoros especialmente brillantes que dejan estelas visibles por varios segundos. Además, su recurrencia anual responde al paso periódico de la Tierra por estas zonas de restos cometarios, lo que permite su observación cada abril.




