Un equipo de arqueólogos recuperó más de 30 vasijas de cerámica y tres anclas de piedra de un naufragio frente a la isla de Kekova, en el sur de Turquía. La embarcación, de unos 10 metros de largo, transportaba mercancías por el Mediterráneo hace entre 4.400 y 4.700 años. Algunas vasijas todavía conservan residuos en su interior, aunque los investigadores aún no determinan qué sustancias contienen.
El equipo dirigido por Hakan Öniz, arqueólogo de la Universidad de Akdeniz, encontró los restos a entre 20 y 24 metros de profundidad. La madera del barco desapareció, pero las características de las vasijas permitieron fechar el naufragio en la Edad del Bronce Antiguo.
Las vasijas conservan residuos de hace miles de años
Las ánforas recuperadas tienen dos asas, una base plana y un relieve en la parte central. Estos rasgos coinciden con los de recipientes utilizados entre aproximadamente 3050 y 2450 a. C., según las comparaciones realizadas por los arqueólogos.
La ausencia de madera impidió fechar la embarcación mediante análisis de radiocarbono. En su lugar, los investigadores estudiaron las formas y los detalles de las vasijas y los compararon con piezas encontradas en Egipto y otras zonas de Medio Oriente.
Algunas ánforas conservan residuos viscosos y brillantes en su interior. Karin Sowada, arqueóloga de la Universidad Macquarie de Australia, examinó los recipientes después de su recuperación y señaló que el material podría ser aceite de oliva, vino o resinas vegetales.
Los investigadores todavía deben identificar su composición. Sowada también dijo que las vasijas pudieron reutilizarse durante años, por lo que los residuos no necesariamente corresponden a la carga original del barco.
El análisis de la arcilla apunta a que los recipientes se fabricaron en talleres del valle del Jordán. Los arqueólogos creen que la embarcación zarpó desde algún punto de la costa oriental del Mediterráneo y se dirigía hacia Troya, en el actual noroeste de Turquía, o hacia Creta. La presencia de vasijas similares en Egipto, Troya y Creta respalda la hipótesis de que el cargamento formaba parte de las rutas comerciales que conectaban esas regiones.

Una vasija podría revelar cómo se alimentaban los marineros
Entre los objetos recuperados destaca una ánfora con nueve marcas y dos perforaciones en el cuerpo. Los primeros análisis sugieren que pudo utilizarse para batir productos lácteos y elaborar queso o mantequilla.
Los investigadores plantean que los marineros pudieron preparar alimentos durante las travesías, aunque todavía no confirmaron la función del recipiente.
Las tres anclas de piedra encontradas junto a las vasijas también aportan información sobre la embarcación. Según Öniz, los barcos que emprendían viajes largos llevaban anclas de repuesto.
El arqueólogo describió el sitio como una «cápsula del tiempo en el fondo del mar» y recordó a las personas vinculadas con la embarcación, desde quienes fabricaron y transportaron las vasijas hasta los marineros que las llevaron a bordo.
El hallazgo supera en antigüedad estimada al naufragio de la isla griega de Dokos, fechado en unos 4.200 años y considerado hasta ahora el más antiguo conocido. Como la estructura de madera del barco de Kekova no sobrevivió, su antigüedad se estableció a partir de las características de la cerámica.
El ministro de Cultura y Turismo de Turquía, Mehmet Nuri Ersoy, anunció que los objetos recuperados se exhibirán en el nuevo Museo de Arqueología Subacuática del Mediterráneo, en Antalya, cuando abra sus puertas.









