La «Physical AI» se convirtió en el eje de la conversación tecnológica de 2026. Pero, ¿qué es? Este concepto describe la evolución de la inteligencia artificial hacia sistemas capaces de percibir, razonar y actuar en el mundo físico, integrando modelos cognitivos con sensores, motores, cámaras y unidades de control. Su propósito es trasladar las capacidades de la IA más allá del entorno digital, aplicándolas a máquinas que pueden ejecutar tareas con autonomía y seguridad en entornos reales. La tendencia impulsa una transformación industrial que combina software avanzado con ingeniería mecánica y electrónica de precisión.
La IA física (Physical AI) se diferencia de la IA tradicional porque no solo procesa información en la nube, sino que toma decisiones directamente en el dispositivo. Robots, automóviles (vehículos en general), electrodomésticos o equipos industriales ejecutan cálculos locales mediante procesadores especializados que reducen la latencia y el consumo energético. Estos sistemas integran señales visuales, auditivas e inerciales para generar una representación dinámica del entorno y anticipar posibles resultados antes de actuar.
El entrenamiento se realiza en simuladores digitales de alta fidelidad que replican el comportamiento físico del mundo real. Con ellos, por ejemplo, los robots aprenden a ejecutar tareas antes de desplegarse en producción, lo que reduce fallos y costos. Los modelos de nueva generación, como Cosmos Reason 2 e Isaac GR00T N1.6, combinan visión, lenguaje y control motor en una misma arquitectura. Esta integración permite que humanoides, brazos robóticos o sistemas de movilidad autónoma comprendan órdenes verbales y coordinen movimientos de precisión sin depender de scripts preprogramados.
Mira este ejemplo de NVIDIA con Isaac GR00T, un modelo abierto para robots humanoides:
La investigación actual se centra en cuatro líneas técnicas. La primera es la inteligencia predictiva, que permite prever el impacto de una acción antes de ejecutarla. La segunda, el aprendizaje por imitación, con el que las máquinas aprenden observando la conducta humana o de otros robots. La tercera corresponde a la inteligencia artificial específica por tarea, aplicada a operaciones como soldadura, ensamblaje o inspección. La cuarta se enfoca en el uso de datos industriales anonimizados para mejorar modelos de control y mantenimiento.
Adoptando la Physical AI
La inversión global en Physical AI supera los 90 millones de dólares solo en el primer mes de 2026 y se espera un crecimiento anual de hasta 34 % durante la próxima década. La automatización basada en IA física ya se aplica en fábricas, hospitales y cadenas logísticas. Sin embargo, la adopción sigue siendo desigual.
China concentra más de la mitad de los robots industriales activos, mientras economías como Canadá o Italia buscan políticas que aceleren su integración. El avance dependerá de la capacidad para unir hardware, software y regulación en ecosistemas donde la fiabilidad y la seguridad sean los factores determinantes del nuevo ciclo tecnológico.




