Abren el champán en la matriz de Telefónica en España. Esto porque un proceso que arrancó en 2019, terminó después de poco más de 6 años con la venta definitiva de las operaciones y activos de Movistar Chile. Millicom, a través de su marca Tigo, acordó la compra de las operaciones de Telefónica Chile, controladora de Movistar, en una transacción conjunta con el grupo inversor francés NJJ, que contempla la adquisición del 100 % de la filial local.
Esto es la salida definitiva del operador español del mercado chileno tras 35 años de presencia. La operación es importante por el cambio de control de uno de los principales actores de las telecomunicaciones del país y por su estructura financiera, diseñada para limitar el impacto en el balance de Millicom.
Así fue la venta de Movistar Chile
El acuerdo se concretó mediante una sociedad de control conjunto, en la que NJJ mantiene el 51 % de la propiedad y Millicom (Tigo) el 49 %. A través de esta estructura, Telefónica traspasó el 99,4 % de su participación en el negocio chileno y recibió un pago inicial de 50 millones de dólares, además del derecho a un monto adicional de hasta 150 millones de dólares, condicionado a la generación de valor del activo y financiado con los flujos de la propia compañía adquirida.
Como parte del cierre, Telefónica aportó 79.000 millones de pesos chilenos, equivalentes a aproximadamente 92 millones de dólares, destinados a cubrir ciertos pagos y a asegurar la estabilidad financiera inicial de la compañía. Millicom asumió la operación del negocio desde el primer día, aplicando sus procesos operativos y de gestión, pese a mantener una participación minoritaria.
El acuerdo también incluyó opciones de compra y venta futuras. Millicom podrá adquirir la participación de NJJ entre el quinto y sexto año posterior al cierre, con un precio calculado con base en múltiplos de mercado de Millicom y un descuento del 10 %. Si esa opción no se ejerce, NJJ tendrá el derecho de comprar el 49 % de Millicom bajo condiciones similares.
El cierre del ciclo de Telefónica en Chile
La venta implicó el término de la presencia de Movistar y de Telefónica como operador en Chile, donde inició actividades en 1990 tras adquirir la entonces Compañía de Teléfonos de Chile. Durante más de tres décadas, la empresa participó en el despliegue de telefonía fija y móvil, fibra óptica y redes de datos, y mantuvo posiciones relevantes en los mercados de servicios fijos, móviles y corporativos.
Con esta operación, Telefónica puso fin a su etapa en el país, mientras Millicom y NJJ asumieron el control de una infraestructura que continuará operando bajo un nuevo esquema de propiedad y gestión, conforme a los términos financieros y societarios definidos en la transacción.
¿Y habrá algún cambio de nombre? Por ahora, en ninguna de las comunicaciones oficiales se menciona algún tipo de rebranding, abandono de la marca Movistar, o llegada de la marca Tigo a Chile. Además, tampoco se sabe qué ocurrirá con subproductos de Telefónica que operan en nuestro país, como es la labor de ayuda y educación a los más vulnerables que entrega Fundación Telefónica Movistar Chile.




