La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) anunció que desde el 1 de abril atacará operaciones de empresas tecnológicas estadounidenses en Medio Oriente, a las que acusa de participar en actividades vinculadas a Estados Unidos e Israel dentro de Irán.
El mensaje de la IRGC se dirigió a los empleados de 18 empresas con presencia en la región, a quienes los instó a abandonar de inmediato sus lugares de trabajo, junto con residentes ubicados en un radio de hasta un kilómetro. Ellos afirman que estas compañías participan en actividades de inteligencia mediante tecnologías de IA e infraestructura de comunicaciones, utilizadas para identificar objetivos dentro de Irán.
Irán contra las empresas tecnológicas
Los ataques podrían comenzar el 1 de abril a las 20:00 hora local de Irán, y la IRGC señaló que considerará como «objetivos legítimos» a las compañías que, según su postura, facilitan operaciones militares. Entre las mencionadas se encuentran también NVIDIA, Tesla, Oracle, Intel, IBM, Cisco, HP, Dell, Palantir y Boeing, además de instituciones financieras como JP Morgan.
El comunicado, distribuido por la prensa local, vinculó esta advertencia con un ataque ocurrido hoy mismo que, según autoridades iraníes, dejó víctimas en su territorio. También dijo que responderá a una serie de asesinatos de funcionarios iraníes desde el inicio del conflicto a finales de febrero.
Irán sostiene que las herramientas tecnológicas desarrolladas por estas compañías han sido utilizadas para rastrear y ejecutar ataques dirigidos. Afirmaron que sistemas de inteligencia artificial y plataformas digitales desempeñan un importante papel en la planificación de operaciones militares.
Aumento del conflicto
La amenaza ocurre tras incidentes previos contra infraestructura tecnológica en Medio Oriente. A comienzos de este conflicto bélico, drones iraníes impactaron centros de datos de Amazon Web Services en Bahréin y Emiratos Árabes Unidos, lo que provocó interrupciones en servicios en la región.
Además, la advertencia actual fija un plazo concreto y coincide con una escalada del conflicto que involucra a Estados Unidos e Israel. Y las empresas señaladas cuentan con oficinas en ciudades como Tel Aviv, Jerusalén y Abu Dabi, lo que amplía el alcance potencial de los objetivos mencionados por la IRGC.




