El fallo de un jurado federal en Arizona fijó en 8,5 millones de dólares la indemnización que deberá recibir una pasajera que denunció haber sido violada durante un viaje solicitado a través de Uber, en un caso que abrió la primera conclusión judicial dentro de miles de demandas similares contra la empresa solo en Estados Unidos.
¿Qué significa esto? Que la compañía es culpable civilmente por la conducta del conductor durante el servicio. Y no pueden mantenerse al margen, como siempre lo han hecho en múltiples hechos (a nivel mundial) que involucran accidentes o situaciones extremadamente delicadas como un asalto sexual.
La demandante, Jaylynn Dean, dijo que fue agredida sexualmente en 2023 mientras utilizaba la App para trasladarse a su hotel. Tras dos días de deliberaciones, el jurado concluyó que el conductor actuó como un «agente de la empresa», lo que permitió atribuir la culpabilidad directamente a Uber.
La culpabilidad de Uber
El juicio fue parte de los llamados casos «bellwether» en Estados Unidos. De esos que son seleccionados para evaluar el curso de litigios masivos. En este primer proceso, el tribunal determinó que Uber era culpable bajo la doctrina de agencia aparente, al considerar que el conductor prestaba un servicio en nombre de la empresa en el momento del ataque.
La sentencia estableció daños compensatorios por 8,5 millones de dólares, una cifra muy inferior a los más de 140 millones reclamados por la parte demandante. El jurado rechazó aplicar daños punitivos y también descartó declarar a la empresa negligente o considerar defectuosos sus sistemas de seguridad, sin que esas decisiones modificaran el fallo de culpabilidad.
Uber anunció que apelará la resolución y reiteró que los conductores operan como contratistas independientes. Sin embargo, el jurado desestimó ese argumento al atribuir responsabilidad directa a la compañía por lo ocurrido durante el viaje.
Más acusaciones contra socios conductores
Según la demanda, el ataque ocurrió cuando Dean pidió un viaje tras una celebración personal. Durante el trayecto, el conductor detuvo el vehículo, ingresó al asiento trasero y la violó. Sus abogados afirmaron que Uber conocía un patrón reiterado de agresiones sexuales cometidas por conductores y que no tomó medidas para prevenirlas.
Durante el juicio se presentaron documentos internos que indicaban que el sistema de la plataforma clasificó el viaje como de alto riesgo, sin que esa advertencia fuera comunicada a la pasajera. También se exhibieron pruebas que mostraron la resistencia de la empresa a introducir cámaras dentro de los vehículos, por considerar que podían afectar su crecimiento.
Este proceso fue el primero en llegar a juicio entre más de 3.000 demandas federales en el país norteamericano, consolidadas en un mismo expediente judicial. Además, la compañía enfrenta alrededor de 500 casos similares únicamente en tribunales estatales de California, donde hasta ahora solo uno se resolvió con un veredicto favorable a la empresa.




