Un estudio que evaluó el uso de emojis en mensajes laborales, concluyó que estos influyen directamente en la percepción de competencia y adecuación profesional de quienes los usan. La investigación, hecha por la Universidad de Ottawa y publicada en la revista científica Collabra: Psychology, se basó en evaluar mensajes simulados en entornos de trabajo y mostró que su impacto depende del tipo de emoji y del contexto del mensaje.
El análisis incluyó a 243 participantes, quienes evaluaron mensajes de trabajo con distintas combinaciones de tono (positivo, neutral o negativo) y el uso de emojis. Los resultados mostraron que los mensajes sin emojis fueron percibidos como los más apropiados, mientras que la incorporación de estos símbolos generó variaciones significativas en la evaluación del emisor.
Emojis y su percepción en el trabajo
El estudio determinó que los emojis positivos pueden mejorar la percepción de competencia cuando se utilizan en mensajes coherentes en tono, es decir, positivos o neutrales. Eso sí, no generan mejoras cuando acompañan contenido negativo, donde incluso pueden perjudicar la imagen de quien lo envía.
En contraste, los emojis negativos reducen de forma general la percepción de competencia, especialmente cuando se combinan con mensajes positivos o neutrales. Según los datos del estudio, este tipo de incongruencia genera interpretaciones negativas y afecta la evaluación profesional de quien los recibe.
Además, los resultados confirmaron que la coherencia entre el contenido del mensaje y el emoji es un factor clave. Las combinaciones incongruentes, como un mensaje positivo con un emoji negativo, obtuvieron las peores valoraciones en términos de competencia. Por ejemplo, cuando alguien comparte una buena noticia, pero la acompaña con un emoji de enojo, lo que genera una señal contradictoria.
Efectos de estos pictogramas
En cuanto a la adecuación, los participantes consideraron que los mensajes sin emojis son los más apropiados en entornos laborales, seguidos por aquellos que incluyen emojis positivos. Por el contrario, los mensajes con emojis negativos fueron calificados como los menos adecuados.
El estudio también identificó que estos pictogramas no compensan el contenido del mensaje. En particular, añadir un emoji positivo a un mensaje negativo no mejora su recepción y puede generar percepciones de insinceridad o deshonestidad, afectando la confianza en la comunicación profesional.
En relación con factores sociales, se observaron diferencias en la evaluación según el género. Las mujeres tendieron a calificar como menos apropiados los mensajes negativos enviados por otras mujeres cuando incluían emojis negativos, aunque este efecto fue reducido en magnitud.




