El nuevo reglamento para la operación de las telecomunicaciones en situaciones de emergencia, publicado el 6 de enero de 2026 en el Diario Oficial, establece mayores exigencias de seguridad y continuidad para los servicios esenciales. La Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) de Chile actualizó el Decreto 60, creado tras el terremoto de 2010, con el fin de reforzar la infraestructura crítica y garantizar la comunicación de la población durante una emergencia.
El texto amplía los requisitos técnicos, eleva los estándares de respaldo energético, incorpora medidas frente a ciberataques y dispone sanciones ante incumplimientos, conforme a la Ley General de Telecomunicaciones.
En emergencias, refuerzo de infraestructura y energía
Entre las principales medidas, se establece una prioridad total para la infraestructura crítica, con un nuevo Nivel 3 destinado exclusivamente a redes de emergencia como Senapred, Bomberos, Carabineros y servicios de salud. Además, se incrementa la exigencia de respaldo energético de 4 a 6 horas para el Nivel 2 de infraestructura, garantizando la continuidad de los servicios en zonas pobladas mientras las empresas eléctricas restablecen el suministro.
El reglamento también ordena duplicar los servidores centrales en distintos edificios para evitar un «punto único de falla» y exige diversificar la infraestructura de telecomunicaciones, de modo que los cables principales y de respaldo no compartan la misma ruta física. Estas disposiciones buscan asegurar la resiliencia operativa ante desastres naturales o interrupciones de gran magnitud.
Gestión de red y defensa frente a ciberataques
En contextos de emergencia, las operadoras podrán gestionar la red para limitar el uso de datos móviles y priorizar las comunicaciones esenciales. Asimismo, los ciberataques se reconocen ahora como emergencias graves, obligando a las empresas a implementar una defensa activa para resguardar la conectividad.
El reglamento reduce los tiempos de reporte de fallas: el aviso a la autoridad deberá realizarse en un máximo de 30 minutos para incidentes graves y 45 minutos para fallas medias. También se exige mayor precisión geográfica en las llamadas de emergencia, que deberán ser direccionadas directamente a la central local desde donde se originen.
Por último, se incorporan disposiciones para que las entidades participantes del SENAPRED, de acuerdo con la Ley 21.364, cuenten con redes declaradas como infraestructura crítica cuando corresponda. Con estas medidas, Chile quiere reforzar su capacidad de respuesta y garantizar la continuidad de los servicios de telecomunicaciones en cualquier escenario de emergencia.




